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07-03-2019 | ENTRADA #17
Evitar futuras tragedias en el transporte público
Etiquetas:

Transporte público, Ruy Lohegrin, Rodolfo Muñoz, Eduardo González


GRÁFICA | Fuente: Sistema Nacional de Seguridad Pública. Cifras de Incidencia Delictiva Estatal 1997–2017.


Actualmente, México cuenta con 40,590 kilómetros de carreteras. Cerca del 1.8% (743 km) de la red lineal total pertenece al estado de Hidalgo (www.sct.gob.mx).

Las carreteras pueden ser medios excelentes para fomentar el desarrollo económico y social (ya que permiten la movilidad de la población y facilitan el intercambio de bienes y servicios).

Por desgracia, desde hace años, las carreteras del país están en manos de los delincuentes.

Hace un año, el maestro de arte Ruy Lohengrin fue asesinado durante “un asalto a pasajeros en un autobús de la línea ODT sobre la carretera México-Pachuca” (“Consterna a comunidad intelectual y política muerte de artista”, Periódico am, 7 III 2018). Con razón, el asesinato resultó un escándalo estatal y nacional (con notas en periódicos como Excélsior, Milenio, La Jornada y El Universal).

Si no se hace algo, la tragedia puede repetirse.

En México, es frecuente que las empresas de autotransporte concesionado (microbuses, autobuses y combis) operen de modo inseguro e ineficiente. Es como anotó Rodolfo Muñoz (“Transporte público en la zona metropolitana de la ciudad de México”, revista Federalismo y Desarrollo 59, julio-agosto-septiembre 1997, pág. 82):

Este modo de transporte se caracteriza por sobrecargar las unidades con pasaje; sus rutas actuales no fueron planeadas adecuadamente, originando duplicidad, autocompetencia inexplicable y falta de administración de las rutas, lo que repercute en la disminución de la velocidad comercial, frecuencia de paso, mala conducción de la unidad, incomodidad y riesgo para los usuarios.

En Hidalgo, el robo en carreteras ha prosperado en las últimas décadas. Según Eduardo González (“Carreteras inseguras”, Milenio, 5 de mayo del 2017):

Del lado de Edomex, son constantes las denuncias por robo a transporte público de pasajeros, camiones de carga y autos particulares en la zona de Tula, Tepeji del Río, Atotonilco de Tula y su unión con Apaxco, Huehuetoca, Hueypoxtla y Zumpango, que dicho sea de paso se conecta con la México-Pachuca y el municipio de Tizayuca, otro punto de mucha incidencia.

Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, las denuncias por asalto en transporte público individual y colectivo aumentaron 9% de 2017 a 2018: de 76 a 83 en todo el estado.

Como si fuera poco, según la “Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública” (2018), más de la mitad de la población en Hidalgo (61%) dijo sentirse insegura en el transporte público.

Los operativos policiacos en carreteras han sido un avance importante, aunque insuficiente. Con todo, no hay que resignarse a los robos y abusos en el transporte público. Hay muchas cosas que se pueden hacer para tener un transporte más seguro. Las siguientes son algunas ideas tomadas del documento “Prevención del crimen en el transporte público en El Salvador" (FUSADES, 2015):

1. Instalar videocámaras, micrófonos, botones de pánico y sistemas GPS en las unidades de transporte público. El Universal (“En Neza, la Ruta 42 invierte en seguridad y capacitación a choferes”, 24 VI 2017) y Excelsior (“La ruta 42 de Neza es un ejemplo de seguridad”, 25 V 2018) reseñaron los buenos resultados de esta iniciativa en el Estado de México.

2. Cuidar el ambiente interno de las unidades de transporte. Esto incluye prohibir el uso de música estridente, remover cortinas, calcomanías, vidrios polarizados y otros elementos que impidan ver y escuchar adentro de las unidades.

3. Introducir medidas adicionales de seguridad en paradas y terminales. Es importante mantener estas áreas bien iluminadas y vigiladas por un número suficiente de policías, patrullas y cámaras de vigilancia.

4. Crear una policía de transporte público. Entre otras cosas, estos policías podrían acompañar a los choferes en las rutas y horarios de mayor peligro.

5. Reestructurar el sistema de transporte público. Permitir que varias compañías operen en la misma ruta hace que terminen compitiendo por pasajeros. Este ambiente competitivo estimula el hacinamiento y el robo, el manejo agresivo y peligroso, y produce maltrato a los usuarios.

6. Crear un centro de investigación. En Hidalgo, Este centro podría estar a cargo de la Universidad Autónoma del Estado o de algún grupo independiente y honesto de expertos. Entre sus funciones estaría la de reunir, analizar y presentar información de forma periódica sobre la situación del transporte público en la entidad. También le correspondería proponer soluciones efectivas a los problemas de inseguridad. Podría llamarse “Centro Hidalguense de Investigación para la mejora del Transporte Público Ruy Lohengrin”.¬





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Román Alonso.


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