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Revista Anagnórisis | Cuento | Gerardo Deniz en la memoria

CUENTO

Fernando Fernández




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CUENTO| ANAGNÓRISIS #4
Gerardo Deniz en la memoria


Fotografía | Roberto Rebora. Cortesía de Taller Ditoria.

1.

Gerardo Deniz es el seudónimo de Juan Almela, quien nació en Madrid, España, en 1934, y llegó a vivir a México en el verano de 1942 como parte del exilio político que resultó de la Guerra Civil. Él y sus padres provenían de Ginebra, donde su padre, Juan Almela Meliá, había representado hasta 1939 a la Segunda República Española frente a la Oficina Internacional del Trabajo.

Es muy conocida la explicación del seudónimo de poeta: la palabra “deniz” significa “mar”, “océano”, en lengua turca. Bajo el nombre de Gerardo Deniz, Juan Almela ha publicado unos quince libros de poesía y un puñado más de ensayo y narrativa. Los de poesía fueron reunidos en 2005 en el volumen Erdera.

2.

Es notable que, a pesar de su prestigio, a pesar de la originalidad de su voz y el respeto que su obra produce entre muchos conocedores, Gerardo Deniz sea un desconocido para el público en general. Esto se debe a la complejidad misma de su poesía pero también a la facilidad con la que se crean y alimentan prestigios literarios con frecuencia basados en el equívoco y sostenidos por la gestión cultural o periodística y la ignorancia ambiente. Con cierta frecuencia hay un divorcio entre lo más valioso del arte literario y lo que se premia, celebra y divulga. Ese divorcio se debe a razones que sería inoportuno mencionar en este espacio pero que hacen que los mayores valores de la literatura estén lejos del conocimiento público a veces durante largo tiempo. En agosto de 2005, la Gaceta del Fondo de Cultura Económica dedicó un número especial al que puso por título, aludiendo al gusto de nuestro poeta por la química, “Deniz en estado puro”. Entre otros conocedores de su obra, en ese número participa el gongorista español Antonio Carreira, quien demuestra nuevamente que la poesía de nuestro poeta responde a razones para nada azarosas. Otro de los participantes es David Huerta, un viejo lector y amigo de Deniz, que escribe hacia el final de su texto estas palabras:

Cada renglón que escribe, cada verso, cada párrafo de Deniz es una joya o una pequeña llama: así los veo, así los leo. Tienen un brillo deslumbrante; tienen una animación formidable; me ilustran, me emocionan, me divierten. Es Deniz […], junto con Antonio Alatorre, el mejor prosista de México. Qué diablos importa que nunca haya escrito, digamos, una novela: sus cuentos bastan y sobran, sus artículos lo demuestran con amplitud, sus notas más distraídas son atesoradas por mí, y por unos cuantos más, con devoción.

David Huerta remata su artículo sobre Deniz de esta emocionada manera:

Nunca he podido decirle con todas sus letras cuánto lo quiero, cuánto lo admiro. Creo que no hace falta. Creo. Pero si tuviera que decírselo […] tendría que decirle con cierto temblorcillo en la voz y no poca emoción: “Haberte conocido, haberte leído, haber conversado contigo, todo eso forma una de las razones por las cuales la vida ha valido la pena de ser vivida”.

3.

Erdera, reúne la poesía casi completa de Deniz. Como dijimos antes, Erdera apareció en 2005, bajo el sello del Fondo de Cultura Económica, institución, por cierto, para la que el poeta trabajó en dos ocasiones entre 1957 y 1975 como traductor y técnico editorial. La palabra “erdera” proviene de la lengua vasca y se usa para señalar todo aquello que no es vasco. Todo aquello, podemos interpretar, que no forma parte del cuerpo general o la cultura de esa lengua, lo que le es ajeno, precisamente como parecería que sucede con la obra de Deniz dentro de la poesía mexicana.

4.

Deniz ha sido un enamorado de la música, y a ella ha dedicado ensayos y poemas, algunos de ellos inolvidables. Entre los poemas, está su serie de tres textos sobre el fagot que apareció en el libro Ton y son, publicado en 1996 en la serie Práctica Mortal de la Dirección General de Publicaciones de Conaculta. Entre los ensayos, quizás el texto que mejor refleja su pasión musical sea “Algo sobre música y poesía”, que apareció originalmente en 1987 en la revista Pauta. Les leo un párrafo de ese texto, en el que el poeta nos defiende la gran superioridad de la música sobre cualquier género de literatura:

Ignoro si música y poesía sean hermanas, como tanto se repite, pero la verdad es que no tienen en común más que el número de letras. La segunda [quiere decir, la poesía] es prescindible, farragosa, poco de fiar, por lo general infumable. La primera es necesaria, grata muchas veces, y a cada momento prodigiosa. La poesía fabrica, a lo sumo, mundúsculos discutibles. A la música, en cambio, se le adhieren tremendos jirones de vida, de lugares y tiempos, con todos sus colores, olores y sabores —y todo esto sin dejar de ser lo principal, o sea música.

5.

Dos títulos importantes de la bibliografía deniciana: por un lado, la antología que hizo el propio Deniz de sus poemas, y que se publicó cuando fue galardonado con el Premio de Poesía Aguascalientes, uno de los más importante que se da en el país. El libro se llama Sobre las íes. Por otro lado, uno de los libros que reúnen los ensayos de Deniz llamado, también químicamente, Anticuerpos. Entre otros textos de interés, en esa edición de 1998 aparecen los dos comentarios críticos que dedicó a José Emilio Pacheco, dos trabajos que cuestionan gravemente la validez de la poesía y el perso-naje público del Premio Cervantes del año 2009, y que nunca nadie se atrevió a contestar. El primero se llama “El joven parco”, y el segundo “Pacheco bajo el micro(a)scopio”.

6.

Hace unos años, Deniz fue invitado a participar en el disco producido por Motín Poeta, llamado Personae, en el que un poeta trabajó con un músico o artista sonoro para hacer emparejamientos entre palabras y sonidos. Deniz leyó un poema, para algunos desconcertante, para otros (entre los que me cuento) deslumbrante, llamado “Primavera en el fondo del colon”, en el que juega con un título del francés Jean Cocteau, “Primavera en el fondo del mar”. En este poema, Deniz ha imaginado con mucha plasticidad cómo puede ser la primavera en el fondo, no del mar, sino del intestino grueso.

7.

Para finalizar, quiero leerles la descripción en un par de líneas que hizo Luis Ignacio Helguera del departamento, aislado con persianas de bambú, en el que Deniz vivió hasta hace poco, y donde muchos de nosotros lo conocimos y hablamos largamente con él. Está en el prólogo a la entrevista que sobre música y músicos le hizo Luis Ignacio para el número de enero de 1990 de la revista Pauta:

Muchos libros y discos en libreros, de madera algunos y metálicos y enormes otros, como de biblioteca pública, pero en todo el ambiente se respira una perfecta privacía, algo melancólica. Sobre el tocadiscos, un alebrije. Pocos muebles —“todos heredados”, dice siempre Deniz—, decorado sencillo, como en las mejores puestas en escena: lo más importante está en la palabra suelta del personaje. Su hermosa gata [...] ronda por ahí. El cálido ruido del whiskey vertiéndose en los vasos se va entreverando con la plática…¬
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