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Revista Anagnórisis | Literatura mínima | Biopoder y agonía

ARTES PLÁSTICAS

•••••••• DOSSIER: Obra reciente de Patricia Soriano




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Reproducimos a continuación dos textos elaborados por Alberto Híjar Serrano (Biopoder y agonía) y Carlos Blas Galindo (Patricia Soriano actual) referentes a la exposición Instinto & Presagio de la artista plástica Patricia Soriano. A ella agradecemos las facilidades para la publicación de ambos textos.






01-06-2012 | ANAGNÓRISIS #1
Biopoder y agonía
Etiquetas:

Patricia Soriano


ILUSTRACIÓN | Patricia Soriano | De la serie Sociedades contemporáneas VIII, 2011 | Óleo / madera | 40 x 40 cm.

A punto de acabar con el planeta, el Biopoder se manifiesta minuto a minuto con desastres de todo tipo, inocultados por la verborrea kitsch de los destructores. Destellos condensados en cristales poliédricos invasores del ambiente no logran iluminar porque la celebración de la infamia es como un gran french poodle intervenido con terminaciones metálicas en medio de signos de destrucción y con restos humanos insertados. Canófila por autodefinición, Patricia Soriano ya no hace la crónica de la vida perruna cotidiana, sino hace de los nobles animales, signos ominosos pintados con precisión naturalista como símbolos contradictorios de la belleza terrible. En los cuadros de gran formato, la asombrosa destreza técnica hace del azul y el rojo un recurso antiacadémico en contradicción con degradaciones del color y veladuras, de modo de hacer como los antropófagos culturales brasileños de 1928 que recomiendan alimentarse de toda la tradición eurocéntrica hasta vomitarla y quedarse con los nutrientes principales. Pero en el oscurantismo plagado de crímenes contra la naturaleza y la humanidad en semejanza aparente con la Edad Media, las líneas productivas de El Bosco y Brueghel son esferas deformes como la tierra después del tsunami que desplazó su eje. La deformidad como presencia contra el cosmos da lugar a un mar de aguas ondulantes, estancadas pero en movimiento donde el azul lucha en vano por brillar. Horizontes y ambientes con restos del desastre dan profundidad a los cuadros. Son huellas del mapa de la devastación.

Hay uno de los cuadros de mayor formato donde los puntos cardinales están señalados por cabezas decapitadas para destacar entre restos viscerales, masas encefálicas, artefactos metálicos y restos de la naturaleza devastada como rumbos de la agonía vital presente.

Hay retratos como la pareja de hombres o el indígena negro de grandes colmillos artificiales que modifican su bello rostro con un peinado espectacular en honor de la otredad. El dibujo, como en todos los casos, no es disuelto entre colores y texturas porque la presencia de los personajes es tan destacable como los signos de la infamia. En las series de cuadros de formato pequeño, lo mismo esplende una aurora boreal en el agujero de ozono que la Torre de Babel incendiada, que montañas nevadas surcadas por rojos caminos de fuego y sangre, que las misteriosas por impredecibles esferas deformes y las terminaciones en punta tecnológica. La tecnología de punta es eso: intervención tremenda de los cuerpos vivos. En el umbral de la interpretación narrativa, hay que suspender el peligro de inadvertencia de la excelencia pictórica de Patricia Soriano.¬



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AUTOR

CRÍTICA DE ARTE


Alberto Híjar Serrano.


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