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Revista Anagnórisis | Literatura mínima | Fantasías en carrusel

LITERATURA MÍNIMA

René Avilés Fabila




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Damos las gracias al autor por concedernos el permiso para reproducir los siguientes textos tomados de sus obras completas (Volumen V: Fantasías en carrusel I; Volumen VI: Fantasías en carrusel II. México, Grupo Patria Cultural, Editorial Nueva Imagen, 2002).






01-06-2012 | ANAGNÓRISIS #1
Fantasías en carrusel
Etiquetas:

King-Kong, Fay Wray, Tarzán, Chita, Georges Mélies, Juan José Arreola, Jonás, Geppetto, Pinocho, Moby Dick, Melville, Vandak, Quetzalcóatl, Mirmicoleón


ILUSTRACIÓN | Patricia Soriano | De la serie Sociedades contemporáneas I, 2011 (fragmento) | Óleo / madera | 180 x 160 cm.

Memoria prodigiosa

No deja de llamarme la atención el hecho de que ahora recuerdo con gran nitidez sucesos y personas que jamás han existido.

Reflexiones y algunos aforismos políticos

El mono es un hombre que no quiso evolucionar. (Y es comprensible.)

Euclideana

En una ciudad actual la distancia más corta entre dos puntos no es la recta: es el zigzag que nos evita los semáforos.

En una fiesta de intelectuales

Enseguida supe que era pintora: hablaba bien de los escritores.

Civilización antigua

Aquélla fue una admirable cultura. Poco sabemos de ella. Por fortuna nos quedan restos de sus esculturas colosales y sobre todo las portentosas pirámides que construían comenzándolas por la punta.

Corrección cinematográfica

Cuando el aterrado público esperaba ver al inmenso King-Kong tomar entre sus manazas a la hermosa Fay Wray, el gorila con paso firme salió de la pantalla y, pisoteando gente que no atinaba a ponerse a salvo, buscó por las calles neoyorquinas hasta que por fin dio con una película de Tarzán. Sin titubeos –y sin comprar boleto–, con toda fiereza, destrozando butacas y matando espectadores, se introdujo en el filme y una vez dentro ansiosamente buscó a su verdadero amor: Chita.

El primer autobús de la Historia

Según Georges Mélies, la ballena no es un temible monstruo sino un simple autobús marino. Juan José Arreola acepta la idea y va más lejos. En su cuento “De un viajero”, un desconocido, en el vientre del enorme cetáceo, se dirige a Jonás: “–Mucho me temo que ha tomado usted la ballena equivocada…” Y, si consideramos que finalmente el hombre descendió en una tranquila playa, sano y salvo, la versión es correcta y sería entonces indispensable aceptar que Geppetto, creador y padre de Pinocho, que también utilizó a una ballena como transporte, no fue devorado. Lo anterior nos lleva a una conclusión contundente: Moby Dick no era la bestia que Melville relata, era tan sólo un inmenso colectivo que pretendía ponerse al servicio de cientos de marineros.

Pequeño Avilés Ilustrado

Famoso, sa, adj. (lat. famosus). Persona que llega a la celebridad sin necesidad de autopromoverse.

Lugar común

El mayor lugar común en la literatura es exactamente el combate al lugar común.

Vanidad injustificada

Por más orgullosa que esté una señora de alta sociedad de su costosa piel recién adquirida, ésta nunca es nueva: el animalito la usó antes.

El Vandak

El vandak es un animal velocísimo e inquieto. Nunca está en un mismo sitio. Va de un lugar a otro sin detenerse. Su organismo exige el desplazamiento perpetuo. Habita en las selvas del trópico húmedo, en donde la vegetación abunda y los intrusos escasean. Su presencia se hace sentir por medio de una corriente de aire que agita levemente el follaje. Come y bebe en movimiento, arrancando a su paso hojas tiernas y sorbiendo el rocío matinal. A causa de su extraordinaria rapidez ningún ser humano lo ha visto, menos atrapado. Cuando ya viejo o enfermo llega su hora de morir, el vandak simplemente se desmorona, convirtiéndose de inmediato en restos de vegetación que poco a poco se confunden con el humus de la selva.

La serpiente con pelo

En los desiertos fronterizos es posible encontrar una serpiente con pelo. Es herbívora y completamente inofensiva, llega a medir poco más de un metro de largo y su pelaje varía del café al rojizo, según la época. A los forasteros les causa temor o desconcierto y, en más de un caso, repugnancia. Los nativos, en cambio, la aceptan sin que les parezca una aberración de la naturaleza: no la cazan ni la persiguen. Los niños, aceptando su sociabilidad, la tienen como mascota y juegan con ella. Sin duda recuerdan todavía que el México prehispánico poseía otras rarezas: abundaban los perros sin pelo y el gran dios Quetzalcóatl no era más que una serpiente emplumada.

Albuquerque, abril 18, 1985.

El Mirmicoleón

El zoológico adquirió hace poco un mirmicoleón. Las personas suelen aglomerarse ante la jaula, observándolo detenidamente: con la parte delantera de león y la trasera de hormiga, más que terrible es cómico. El público se divierte cuando el ser fantástico quiere realizar a un tiempo las tareas naturales de sus padres: la trasera desea trabajar sin descanso mientras que la delantera insiste en atragantarse de carne cruda. En su intento por reaccionar individualmente, la bestia se desespera, ruge, se agita, sufre convulsiones, pero la división nunca llega y triunfa el todo, para nada más ser mirmicoleón.¬



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René Avilés Fabila.


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